La vida no es esperar a que pase la tormenta,es aprender a bailar bajo la lluvia.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Vívela.

Sacó dos fotos viejas de un viejo billetero negro y dijo: "63 años". 63 años habían estado guardadas esas fotos en ese billetero. 63 años de felicidad, sufrimiento, risas, llantos...pero sobre todo de amor, mucho amor.
Ahora solo queda nostalgia. Todo eso se acabó cuando ella se fue. "Parece que no va a llegar nunca, pero llega" se repetía, "parece que no se va a acabar nunca, que vais a estar siempre juntos, que os vais a querer siempre, pero se acaba, créeme, se acaba", me dijo. Podía notar como las lágrimas llegaban poco a poco a sus ojos, y como él intentaban que brotasen. "Y ahora mira, lo único que me quedan son estas dos fotos, ella me dio la suya, cuando aún nadie sabía que estábamos juntos, y la llevaba siempre conmigo. Yo me hice otra para dársela a ella, y ese era nuestro gran secreto, ya ves, una foto era lo que nos mantenía juntos, porque no podíamos vernos. ¿Sabes lo que te digo? Que disfrutes de tu vida, de tu juventud, disfruta, todo lo que puedas, quiere, quiere mucho, y que te quieran claro. Que vivas todo intensamente. Que la vida se va y no vuelve, pero tú tienes toda una vida por delante, vívela".

domingo, 6 de noviembre de 2011

Ella.

Le decían que no sabía lo que quería, que era inmadura, caprichosa y olvidadiza. Todos pensaban que era una indecisa que jamás llegaría a tener nada serio, porque le gustaban todos y ninguno a la vez. Lo que nadie sabía, ni pensaba, ni sospechaba era lo que había pasado antes de todo aquello. Pensaba que como siempre sonreía siempre le había ido todo bien, pero no, dicen que sonreir no significa que seas feliz, sino valiente. Eso era ella valiente para afrontar su pasado, y soreirle al futuro, pero nadie lo sabía. Todos seguían pensando que era fría, insensible y que no le importaba nada. Pero lo que a ella solo le importaba era volver a sentir sus besos, pero como sabía que jamás los volvería a tener intentaba ser feliz mientras podía y con lo que tenía.

jueves, 9 de junio de 2011

Escalofrío

Creo que uno teme a la muerte hasta que se ha enfrentado cara a cara con ella, y ha perdido la batalla.
Si nunca escribo sobre este tema es porque siempre me ronda la cabeza cuando me voy a la cama, justo antes de dormirme. Antes, al pensar como sería la situación, me recorría un escalofrío y solo quería pensar en otra cosa, pero como en todo, si le pones más empeño en olvidar, más lo piensas. Y entonces, antes de temer que tú te puedas ir, temes la ida de aquellos con los que compartes el día a día. Y empiezas a imaginar como sería tu vida sin ellos, cosa que nunca se acerca a lo que de verdad va a ser tu vida cuando ellos no estén. Obviamente, en esas imágenes que tu cabecita ha creado, tu tienes al menos veinte años más, porque por encima de todas las cosas, deseas que ese momento no llegue nunca.
Pero llega, y por mucho que hayas imaginado el dolor que pensaste que ibas a sentir no es ni la milésima parte del que sientes en ese momento.
Sacas fuerzas sobrenaturales para salir de todo aquello, para que la rutina no pueda contigo, para seguir adelante. Pero aún así sientes un vacío día a día que ya nunca podrás volver a ocupar.
Y es entonces, cuando por las noches, ya no sientes ese escalofrío al pensar qué podrá pasar, como será. Sólo te queda recordar los buenos momentos, aferrarte a los que están por llegar, disfrutar día a día de las personas que te rodean, porque nunca sabes cuando, cualquiera de ellas te puede faltar.

sábado, 7 de mayo de 2011

Sencillo

Tú y yo nos encontramos en el momento que nos teníamos que encontrar. No fue casualidad. Desde el primer momento fue sencillo hablar contigo. Demasiado sencillo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Mamá

Para una madre, el dolor no importa cuando tú sonries. Al verte, se le olvida todo. No le importa si tiene ojeras porque ha estado toda la noche sin dormir cuidándote. Es más, ni siquiera se ha fijado en que las tiene. ¿Sabías que una hormona se nos altera cuando estamos cerca de nuestras madres?
Y es que una madre es ese todo que todo el mundo necesita.

viernes, 29 de abril de 2011

Te odio, te odio, te odio.

Odio que me mires, que me toques, que te acerques, que me cojas de la mano. Odio la forma en la que dices mi nombre. Odio estar contigo, tu olor, odio cualquier segundo que paso junto a ti. Odio que me sonrias, sí, también odio tu sonrisa. Odio soñar contigo y que en mi cabeza siempre ronde tu nombre, cerrar los ojos y volver a ver los tuyos. Odio como te metes conmigo, y odio que después lo arregles con una sonrisa. Odio que me cantes al oido, me abraces. Odio no poder decirte lo mucho que te odio, y todo lo que me gusta odiarte.

miércoles, 27 de abril de 2011

Otra vez

Sentir que todo fue un sueño. Que las cosas no suciedieron porque no existe una prueba material que lo confirme. Incluso tú dudas a veces de que fuese real. Además, nadie te cree, porque fuiste el único testigo, situación que te lleva a dudar hasta de lo que viviste.
Pero tras esa pelea interna, decides darte una oportunidad, creer en ello, lo has vivido, tuvo que suceder.
Y cierras los ojos y un escalofrío recorre tu piel por el mismo lugar que pasaron sus manos, milímetro a milímetro. Y en ese instante, te das cuenta de que no necesitas que nadie te crea, ni tener pruebas de ello, porque no hay mejor prueba que sentir, al recordarlo, que está volviendo a suceder.

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